La guerra no afecta mucho la vida de Bruno, un chico de nuevo años que vive en un barrio residencial. Pero un buen día llega a casa y se encuentra todas las cosas empaquetadas: su padre, miembro de la élite militar, ha recibido un nuevo destino y se ve obligado a marchar e instalarse con toda la familia en un área rural medio desierta y muy deprimente. Bruno se aburre y pasa los días obsesionado con una valla que se levanta ante la ventana de su habitación. Hasta que no conoce Schmuel, el chico del pijama de rayas, que vive en la otra banda del alambre espinoso, Bruno ni tan suele no comprende que ya no está en Alemania sino en Polonia.