Tras casi veinte años del primer reportaje de Tino Soriano sobre el cáncer infantil, la Fundación Enriqueta Villvecchia le pidió un seguimiento fotográfico para mostrar los avances de las terapias oncológicas desde 1992. Historia que ilustra, a través de la fotografía en color, el día a día de los niños que directa o indirectamente, han visto sus vidas afectadas por tumores malignos