La joven de 16 años Hazel Grace Lancaster es forzada por su madre a asistir a un grupo de apoyo para adolescentes con cáncer de 12 a 18 años. Hazel fue diagnosticada con un cáncer tiroideo en fase 4 cuando tenía 13 años, pero se las arregló para sobrevivir más del que se esperaba gracias a una droga experimental: el falangifor. En el grupo de apoyo, conoce el Augustus ‘Gus’ Waters, un joven que era una estrella de baloncesto a la secundaria, pero perdió su pierna izquierda por culpa de un osteosarcoma y ahora está en remisión.